Qué sensación más frustrante la de que quien toma decisiones no lo hace de manera inteligente, ni siquiera lógica, sino que lo hace desde una perspectiva partidista, política, interesada e incluso muchas veces, contra toda lógica.

Esto hace, que al cansancio al que nos está sometiendo esta pandemia, haya que sumarle el hartazgo de decisiones improvisadas, poco fundamentadas, injustas, incongruentes, incomprensibles y muchas veces, nuevamente, contra toda lógica.